Lo vintage nunca ha sido tan actual

Con toda intención hemos querido mezclar dos palabras antagónicas en el titular de nuestro artículo. Aunque parece que se trate de una confusión, nada está más alejado de la realidad: hemos evidenciado una tendencia que viene pisando fuerte durante los últimos meses.

El amor que algunas fashion bloggers -ahora reconvertidas en famosísimas instagramers- profesan, desde hace algunos años a esta parte, a las tiendas y mercadillos vintage ha puesto de manifiesto la importancia de apostar por productos de moda de calidad, imperecederos en el tiempo.

Cada prenda o artículo de moda que sale desde las grandes casas de moda, responde  a unos esquemas tendenciales cuyos puntos cardinales son la época, el tiempo y el contexto social donde se va a implementar su salida al mercado. Pero como todo el mundo sabe, la moda es cíclica. Lo que ahora puede parecer lo más, es muy posible que en cinco años caduque y se encuentre fuera de lugar. Sin embargo una de las paradójicas de la moda y las tendencias es su carácter cambiante, retrospectivo y como veníamos diciendo: cíclico. Esto significa que lo que vemos imposible de llevar ahora mismo, puede ser un hit dentro de pocos años. Esto lo hemos visto con las hombreras en las americanas, los volantes en los vestidos de tipo ochentero, en los tops con el ombligo al descubierto de los años 90, e incluso con la fiebre actual que hay con los logotipos de las grandes marcas de moda que fue tendencia en el 2000.

Así pues una inversión en un producto de calidad puede resultar mucho más rentable de lo que parece en un primer momento. Nunca se sabe por cuánto podrías revender esa pieza en el futuro, así que más vale cuidarlo todo bien

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