Logomania

Oh sí…puede sonar a canción de los años 80 del Madrid de La Movida, y quizás debamos estudiar sus orígenes durante esta misma época, pero nada más lejos de la realidad. Se trata la nueva apuesta del mundo de la moda: logos, logos y más logos.

Así como hemos pasado años evitando los grandes logotipos de las marcas como D&G -¿os acordáis de los cinturones con estas letras grabadas en la hebilla?-, la cabeza de Medusa en el caso de Versace –en aquellos bolsos que al levantarlos hacían la misma función que las pesas utilizadas en el gimnasio para la sesión de bodypump- , o el águila de Armani en el pecho de las camisetas; ahora parece que todo esto se suma y se multiplica. No hablamos de una única aparición del logo en lo largo y ancho de la prenda analizada, si no que todo el estampado de la misma lo forma su propio logo. ¿Una vuelta a las andadas? ¿Una crisis existencial de identidad, tal vez?

Sea como fuere, a las evidencias nos remitimos…Aquí podemos ver más de un ejemplo de lo que venimos diciendo.

 

Desde nuestro humilde punto de vista, quien merece una mención especial en esto de haber llevado la logomanía hasta tu máximo exponente, es la casa francesa (del logotipo por excelencia) Louis Vuitton y su socio colaborador Supreme. Con el “esfuerzo” de ambos -ponemos comillas porque dudamos que estos diseños les hayan llevado más de un cuarto de hora de reloj- han creado una colección exclusiva donde el chandalismo y la crisis de identidad se dan la mano y ofrecen como resultado lo que veis en la imagen.

Bonito bonito bonito, no es. Ojo, que no dudamos que les parezca lo más al hijo menor de los Beckham, o incluso al no tan pequeño Justin Biebier, pero nosotras preferimos quedarnos al margen y esperar que se cumpla esto de que la moda es pasajera…

 

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